
Las fronteras de Polonia después de la Segunda Guerra Mundial cambiaron mucho. Polonia perdió ciudades al este que pasaron a estar bajo control directo de la Unión Soviética, y como contrapartida ganó ciudades que estaban al oeste; de estas ciudades ganadas, puede que Wroclaw sea la mas representativa y significativa.
Los orígenes de Wroclaw se remontan al albor de la historia en Europa y los primeros habitantes conocidos era la tribu eslava de los slezanie, que habitaban las pequeñas islas del Óder. En el año 990 Mieszko I, príncipe de los polanos, conquistaba la ciudad, que para entonces ya era un cruce de caminos entre las rutas comerciales que unían Asia con Europa occidental, y las que llevaban el ámbar del mar Báltico hacia el Mediterráneo. Su nombre se debe a un príncipe de Bohemia anterior a Mieszko, cuyo nombre era Wrotislaw.
En el año 1000 se fundo el primer episcopado de Silesia en Wroclaw, y en 1259 la ciudad paso a ser la capital del ducado de los Piast.
Durante los siglos XIV y XV la ciudad formo parte de la Liga Hanseática, y bajo control bohemio y austriaco, se desarrollo hasta convertirse en una de las ciudades mas importantes de Europa Central.
Continuando con las tres particiones de Polonia del siglo XVIII, la que era entonces Bresslau continuó bajo control germánico, prusiano y austriaco. A finales del siglo XIX Breslau era la segunda ciudad más importante de Alemania.
Después de la Segunda Guerra Mundial la población germana tuvo que ser migrada hacia Alemania, y la población polaca de Lwów, que pasaba a ser parte de Ucrania, se reasentaba en Wroclaw. Estos polacos del este llevaron consigo su cultura, y los académicos de la Universidad Jan Kasimirz contribuyeron enormemente a reconstruir la Universidad de Wroclaw. La ciudad sufrió mucho durante la guerra, al ser una localidad tan importante, y se calcula que el 75% de los monumentos fueron destruidos. La reconstrucción comenzó inmediatamente tras la guerra, en mayo de 1945, por el gobierno polaco.
Es destacable que esta ciudad ha sido llamada de mas de cincuenta maneras distintas, desde Vratislava, hasta Wroclaw, pasando por Vratislav, Bresslav, Breslav o Breslau, y casi la misma variedad que en toponimia se encuentra en la impronta artística y arquitectónica de la ciudad. Bajo los Piast se desarrollo allí la arquitectura románica. Con los bohemios la arquitectura gótica tuvo su esplendor, y fue cuando se construyó el actual ayuntamiento. Por su parte el barroco fue promovido por los Habsburgo bajo los 200 años de dominación prusiana. La estación de tren es una obra maestra del neogótico del siglo XIX, y en la ciudad hay muchísimos puentes uniendo las pequeñas islas de distintos estilos que merecen ser explorados durante una tarde.
sacado de http://www.polonia-es.com